Lo primero es lavarlos y cortarlos a rodajas, enseguida los ponemos u par de horas en un recipiente con agua y un poco de vinagre, no mucho, un buen chorro para la cantidad necesaria para cubrirlos bastara.
A por ellos. Me encantan.
Un saludo.
Capi.
El placer de la mesa es para todas las edades, para todas las condiciones, para todos los países y para todos los días; puede asociarse a todos los demás placeres, y se queda el último para consolarnos de la pérdida de los otros. Bienvenidos todos. Jean Anthelme Brillant Savarin